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Colegio "Virgen de Tíscar" - QUESADA -Jaén-

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Septiembre del 2008


El aparato locomotor y coordinación nerviosa

AQUI  

  • El dialogo de las neuronas

  • La neurona de cajal

  • Publicado por Ticpri el 30 de Septiembre, 2008, 16:47 | Referencias (0)

    Recursos T1-MAT: POTENCIAS Y RAIZ CUADRADA

    Publicado por TICPRI el 25 de Septiembre, 2008, 11:58 | Referencias (0)

    Ecosistemas y medio ambiente


    Publicado por Ticpri el 24 de Septiembre, 2008, 19:40 | Referencias (0)

    Club de lectura: HISTORIA DE UNA GAVIOTA Y DEL GATO QUE LE ENSEÑÓ A VOLAR

        Historia de una gaviota (y el gato que le enseño a volar)

    • Localizar en el mapa de Europa del libro de Cono.(página 129) los lugares geográficos mencionados: Mar del norte, mar Báltico, Canal de la Mancha y  Golfo de Vizcaya.
    • Buscar imágenes en internet: del paso de Calais, cabos de Machichaco, Ajo y Peñas, puerto de Hamburgo e islas Frixias.
    • Investigar sobre la Marea Negra y recopilar algunas imágenes y con ellas hacer una presentación.
    • Vocabulario: facineroso/a, tabú, bencina...
    • Ver campanario de la torre de San Miguel de Hamburgo 
    • El gato maulla, la gaviota grazna...y otros animales que sonido emiten 
    • Biografia de Luis Sepúlveda.

    Publicado por Ticpri el 17 de Septiembre, 2008, 11:49 | Referencias (0)

    Lectura: EL TAMBORILERO MÁGICO

    Lee el cuento del tamborilero mágico e invéntale un final.


    tamborilero.jpg Érase una vez un tamborilero que volvía de la guerra. Era pobre, sólo tenía el tambor, pero a pesar de ello estaba contento porque volvía a  casa después de tantos años. Se le oía tocar desde lejos: barabán, barabán, barabán…
    Andando y andando encontró  a una viejecita.
    - Buen soldadito, ¿me das una moneda?
    - Abuelita, si tuviese, te daría dos. Incluso una docena. Pero no tengo.
    - ¿Estás seguro?
    - He rebuscado en los bolsillos durante toda la mañana y no he encontrado nada.
    - Mira otra vez, mira bien.
    - ¿En los bolsillos? Miraré para darte el gusto. Pero estoy seguro de que… ¡Vaya! ¿Qué es esto?
    - Una moneda. ¿Has visto cómo tenías?
    - Te juro que no lo sabía. ¡Qué maravilla! Toma, te la doy de buena gana porque debes necesitarla más que yo.
    - Gracias, soldadito –dijo la viejecita-, y yo te daré algo a cambio.
    - ¿En serio? Pero no quiero nada
    - Sí, quiero darte un pequeño encantamiento. Será este: siempre que tu tambor redoble todos tendrán que bailar.
    - Gracias, abuelita. Es un encantamiento verdaderamente maravilloso.
    - Espera, no he terminado: todos bailarán y no podrán pararse si tú no dejas de tocar. tamborilero3.jpg
    - ¡Magnífico! Aún no sé lo que haré con este encantamiento pero me parece que me será útil.
    - Te será utilísimo.
    - Adiós, soldadito.
    - Adiós, abuelita.
    Y el soldadito reemprendió el camino para regresar a casa. Andando y andando… De repente salieron tres bandidos del bosque.
    - ¡La bolsa o la vida!
    - ¡Por amor de Dios! ¡Adelante! Tomen la bolsa. ¡Pero les advierto que está vacía!
    - ¡Manos arriba o eres hombre muerto!
    - Obedezco, obedezco, señores bandidos.
    - ¿Dónde tienes el dinero?
    - Lo que es por mí, lo tendría hasta en el sombrero.
    Los bandidos miran en el sombrero: no hay nada.
    - Por mí lo tendría hasta en la oreja.
    Miran en la oreja, nada de nada.
    - Os digo que lo tendría incluso en la punta de la nariz, si tuviera.
    Los bandidos miran, buscan, hurgan. Naturalmente no encuentran ni siquiera una moneda.
    - Eres un desarrapado –dice el jefe de los bandidos-. Paciencia. Nos llevaremos el tambor para tocar un poco.
    - Tomadlo –suspira el soldadito-, siento separarme de él porque me ha hecho compañía durante muchos años. Pero si realmente lo queréis…
    - Lo queremos.
    - ¿Me dejaréis tocar un poquito antes de llevároslo? Así os enseño cómo se hace ¿eh?
    - Pues claro, toca un poco.
    - Eso, eso –dijo el tamborilero-, yo toco y vosotros (barabán, barabán, barabán) ¡y vosotros bailáis!
      Y había que verlos bailar a esos tres tipejos. Parecían tres osos de feria.
     Al principio se divertían, reían y bromeaban. 
    - ¡Animo, tamborilero! ¡Dale al Vals!
    - ¡Ahora la polka, tamborilero!
    - ¡Adelante con la mazurca! 
    Al cabo de un rato empiezan a resoplar. Intentan pararse y no lo consiguen. Están cansados, sofocados, les da vueltas la cabeza, pero el encantamiento del tambor les obliga a bailar, bailar, bailar…
    - ¡Socorro!
    - ¡Bailad!
    - ¡Piedad!
    - ¡Misericordia!
    - ¡Bailad, bailad!
    - ¡Basta, basta!

    tamborilero2.jpg


    - ¿Puedo quedarme el tambor?
    - Quédatelo… No queremos saber nada de brujerías…
    - ¿Me dejaréis en paz?
    - Todo lo que quieras, basta con que dejes de tocar. 
    Pero el tamborilero, prudentemente, solo paró cuando los vió derrumbarse en el suelo sin fuerzas y sin aliento. 
    - ¡Eso es, así no podréis perseguirme! 
    Y él, a escape. De vez en cuando, por precaución, daba algún golpecillo al tambor. Y enseguida, las ardillas sobre las ramas, las lechuzas en los nidos, obligadas a despertarse en pleno día… 
    Y siempre adelante, el buen tamborilero caminaba y corría, para llegar a su casa.

    Publicado por Ticpri el 10 de Septiembre, 2008, 20:52 | Referencias (0)

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